TDAH - Trastorno por déficit de atención e hiperactividad




¿Qué es el TDAH?

El TDAH es un trastorno del desarrollo neurológico, lo cual significa que determina la forma en que el cerebro se desarrolla y funciona. Afecta las partes del cerebro que regulan la función ejecutiva: la capacidad para planear, organizar y realizar tareas. Esto incluye la posibilidad de mantener el enfoque y la atención y de controlar los impulsos y las emociones. Es una afección médica con impacto en el trabajo, el estudio, las relaciones y mucho más. No es causado por pereza ni falta de disciplina o de inteligencia. Las personas con el TDAH pueden tener (y, de hecho, tienen) una vida exitosa y satisfactoria, pero pueden necesitar apoyo para manejar sus síntomas.

Se diagnostica típicamente en la niñez, pero los síntomas pueden continuar hasta la edad adulta. A algunas personas no se les diagnostica sino hasta una etapa más avanzada de la vida. 

¿Cuáles son los síntomas y los signos?

Típicamente, los síntomas del TDAH se agrupan en tres categorías:

Falta de atención: Las personas con el TDAH a menudo tienen dificultad para prestar atención a los detalles, seguir instrucciones y terminar tareas. Pueden distraerse con facilidad, luchar con la organización y el manejo del tiempo y perder cosas con frecuencia.

Hiperactividad: Muchas personas con el TDAH tienen dificultad para sentarse tranquilas por largos períodos de tiempo. Pueden mostrarse inquietas y retorcerse, estar en constante movimiento y hablar en exceso.

Impulsividad: Las personas con el TDAH pueden interrumpir a otras, actuar sin pensar y tener dificultad para esperar a que les llegue su turno. 

Para el establecimiento de un diagnóstico de déficit de atención/hiperactividad no es necesario que todos los signos se manifiesten. Sin embargo, siempre deben estar presentes 6 o más signos de falta de atención o de hiperactividad e impulsividad (o 6 de cada grupo para diagnosticar el tipo combinado de TDAH). Los signos deben presentarse en dos o más situaciones (por ejemplo, en el hogar y en la escuela) y deben afectar el funcionamiento social o académico:

Signos de falta de atención:

  • Suele dejar de prestar atención a los detalles
  • Tiene dificultad para mantener la atención en el trabajo y en el juego
  • Parece no escuchar cuando se le habla directamente
  • A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas
  • A menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades
  • A menudo evita, le disgusta o es renuente a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental prolongado
  • Suele perder cosas
  • Se distrae fácilmente con estímulos externos
  • Se olvida de cosas con facilidad
Signos de hiperactividad e impulsividad:
  • Mueve continuamente las manos o los pies, o se retuerce
  • Suele levantarse de su asiento en el aula y en otros lugares
  • Corre o trepa en exceso
  • Tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio
  • No para nunca y actúa como si le moviera un motor
  • Habla en exceso
  • Tiende a responder de forma precipitada, incluso antes de que haya acabado la pregunta
  • Suele tener dificultades para esperar su turno
  • Interrumpe a los demás o se entromete en sus actividades

Alrededor del 20 al 60% de los niños con TDAH presentan problemas de aprendizaje que afectan a la lectura, las matemáticas o el lenguaje escrito, y la mayoría tienen problemas académicos, como malas calificaciones debidas a la desorganización o a las tareas incompletas (habilidades ejecutivas). El trabajo puede ser desordenado, con errores por descuido y ausencia de pensamiento razonado. Los niños afectados suelen comportarse como si su mente estuviera en otra parte y no escuchan. No suelen seguir las instrucciones ni terminan las tareas escolares, las labores domésticas u otros deberes. Cambian constantemente de tarea, dejándolas incompletas.

Los niños afectados pueden tener problemas de autoestima, depresión, ansiedad u oposición a la autoridad cuando llegan a la adolescencia. Cerca del 60% de los niños pequeños manifiestan estos problemas en forma de rabietas y la mayoría de los niños mayores tienen una baja tolerancia a la frustración.

¿Qué causa el TDAH?

No sabemos exactamente. Sin embargo, las investigaciones sugieren que hay varios factores que probablemente intervienen en su manifestación, entre ellos:

Los genes y la herencia: 

El TDAH suele ser común en las familias, lo cual puede significar que es hereditario. Los científicos también han identificado varios genes que intervienen en la regulación de las sustancias químicas en el cerebro y pueden contribuir a la manifestación de este trastorno.

Factores psicosociales: 

Ambientes familiares muy caóticos, estrés familiar crónico, negligencia emocional, con un estilo de crianza inestable o muy autoritario, así como la exposición temprana a pantallas, falta de rutinas o sueño.

La anatomía y la función del cerebro: 

Algunas investigaciones sugieren que las personas con el TDAH tienen diferencias en la estructura y la función del cerebro. Estas diferencias podrían afectar la atención, la impulsividad y el autocontrol.

¿Quiénes pueden verse afectados por el TDAH?

Los niños tienen más probabilidades que las niñas de recibir un diagnóstico del TDAH en la niñez. Sin embargo, esto puede deberse, por lo menos en parte, a diferencias en la manifestación de los síntomas de este trastorno en los niños y las niñas. 

Por ejemplo, los niños pequeños tienen más probabilidad de ser más físicamente hiperactivos e impulsivos, lo cual puede ser más perturbador y evidente para los padres y maestros. Por lo general, en las niñas pequeñas los síntomas incluyen falta de atención y poca autoestima, que a menudo son más sutiles en su manifestación externa.

Más de dos terceras partes de las personas con el TDAH también tienen al menos otra afección coexistente.

Entre ellas cabe citar:

  1. Ansiedad y trastornos del estado de ánimo (como depresión)

  2. Trastornos del comportamiento y de la conducta (como dificultad para seguir las reglas)

  3. Discapacidades de aprendizaje

  4. Problemas del sueño 

  5. Trastorno del espectro autista

Los síntomas de estas afecciones pueden coincidir con los del TDAH. Esto puede dificultar el diagnóstico preciso, la diferenciación entre ambos y su tratamiento.  

¿Cómo afecta el TDAH el cerebro?

Las personas con el TDAH pueden tener menores niveles de dopamina, una sustancia química en el cerebro que ayuda a regular la atención y la motivación. 

Otras partes del cerebro que intervienen en este caso incluyen:

La corteza prefrontal:

Esta parte regula las funciones ejecutivas como planear, organizar y prestar atención. Las personas con el TDAH a menudo tienen dificultad para realizar estas funciones ejecutivas..

El cuerpo estriado: 

Esta estructura está localizada en una parte profunda del centro del cerebro e interviene en el funcionamiento del sistema de recompensa y motivación. Las personas con el TDAH pueden ser menos sensibles a las recompensas, por lo cual es más difícil que se mantengan motivadas.

Las redes neurales: 

Las personas con el TDAH pueden tener diferencias en la forma en que se comunican ciertas partes del cerebro. Esto puede dificultarles la posibilidad de mantenerse enfocadas y pasar por alto las distracciones

¿Cómo se diagnostica?

El TDAH se diagnostica según los síntomas, la historia y el comportamiento de la persona. Si usted mismo o su hijo/a tienen síntomas del TDAH, el primer paso consiste en contactar con un profesional médico, que anotará los síntomas, cuándo comenzaron, qué tan graves son y cómo afectan diferentes aspectos de la vida como el trabajo, el estudio, las relaciones y el funcionamiento diario. 

También examinará otras causas posibles. Por ejemplo, ciertas afecciones médicas y otros trastornos de salud mental, al igual que situaciones y experiencias que no son médicas (como un cambio repentino en la vida, un trauma o un factor de estrés constante), pueden desencadenar síntomas muy parecidos a los del TDAH. 

¿Cómo se trata?

Típicamente, el tratamiento del TDAH consiste en una combinación de medicamentos, terapia y modificación del estilo de vida o adiestramiento para adquirir varias aptitudes. 

  • Los medicamentos pueden ayudar a mejorar el enfoque y la atención en personas con el TDAH. Con mucha frecuencia se recetan estimulantes, pero también hay opciones distintas de esos productos. Los medicamentos son un instrumento eficaz para muchas personas con el TDAH, pero pueden tener efectos secundarios y la búsqueda del producto apropiado puede llevar mucho tiempo. 

  • La terapia puede ayudar a muchas personas a aprender estrategias y técnicas para manejar los síntomas del TDAH y mejorar su funcionamiento general. Puede ayudar con organización, manejo del tiempo y resolución de problemas. 

  • Las modificaciones del estilo de vida, incluso el ejercicio regular, el consumo de una alimentación nutritiva y equilibrada y bastantes horas de sueño pueden ayudar a manejar el TDAH. También es importante establecer rutinas y horarios, fijar metas y buscar apoyo de familiares, amigos y grupos de apoyo. 

Acoso escolar y estrés como desencadenantes:


Es fundamental tener en cuenta el componente emocional que está experimentando la persona. Situaciones como eventos estresantes, cambios drásticos o difíciles pueden estar contribuyendo significativamente a la aparición o intensificación de los síntomas del trastorno, facilitando su manifestación y afectando el bienestar general.

En este sentido, es esencial considerar que un niño puede estar atravesando experiencias emocionales intensas, como el acoso escolar, la separación de sus padres o situaciones de conflicto familiar. Estos factores pueden no solo agravar los síntomas del TDAH, sino incluso simularlos, generando un cuadro clínico que responde más a una reacción adaptativa al entorno que a un trastorno neurobiológico en sí.



Por ello, una evaluación rigurosa debe incluir una valoración integral del contexto emocional y relacional del niño, para evitar diagnósticos precipitadamente biologicistas y poder intervenir desde una comprensión más completa y humana.


Con diagnóstico, tratamiento y apoyo apropiados, las personas con el TDAH pueden tener una vida exitosa y satisfactoria. Si cree que usted o su niño pueden tener el TDAH, es importante hablar sobre sus opciones con un profesional de atención de salud idóneo. 



Manual MSD. (2024). Trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH). MSD Manual - Versión para público general.




 © CRISTINA SALGADO
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